Encuentro «Escuchar a las Víctimas» con Mari Carmen Hernández

Encuentro «Escuchar a las Víctimas» con Mari Carmen Hernández

El 20 de febrero, dentro de la iniciativa «Paz y Reconciliación» que desde el curso pasado impulsa el Secretariado Social Diocesano, se celebró una nueva sesión de «Escuchar a las víctimas». En esta ocasión, la invitada que acudió a este espacio fue Dña. Mari Carmen Hernández, viuda de Jesús Mª Pedrosa, asesinado por ETA. Una de las personas que compone el equipo de Paz y Reconciliación  del Secretariado Social Diocesano, Maite Leanizbarrutia, ha compartido sus sensaciones tras escuchar este testimonio.

«Hay que acercarse a las víctimas desde el respeto: respeto a sus sentimientos, respeto a su proceso, respeto a su momento. Se merecen ser escuchadas, se merecen verdad, justicia y reparación, y a la vez, con su testimonio,  nos enriquecen y nos humanizan. Pero cuando te encuentras con Mari Carmen tienes ante ti el espejo en el que mirarte como persona y como cristiana; es una mujer absolutamente admirable que adoptó una actitud firmemente activa para que el brutal asesinato de su marido Jesus Mari, no cayera en saco roto.

Jesus Mari Pedrosa, concejal del PP de Durango, trabajador del metal, persona con inquietudes políticas, afiliado al sindicato ELA, profundamente enraizado en su pueblo, padre, marido, persona sociable, persona querida… Un ser humano transversal… A Jesus Mari le mató ETA, pero hasta que le mataron no le dejaron vivir; tanto él como su familia sufrieron una persecución y un acoso horribles.

Mari Carmen dice que ella ya sabía que iba a perdonar, no necesitaba que le pidieran perdón, dice que ‘lo tenía fácil’ no tenía más que seguir el ejemplo de Jesús, del que se manifiesta profundamente seguidora. No hay rencor en sus palabras, no transmite una pizca de odio, el perdón y su fe le han ayudado. Lejos de encerrarse en su dolor sale de sí misma y se acerca a otras víctimas de diferentes victimarios con el ánimo de trabajar por la convivencia, y hace un ejercicio de escucha, y descubre —descubren— que el dolor es el mismo, que la injusticia de que te arrebaten a un ser querido de manera violenta es la misma, y llegan a un entendimiento y a un acuerdo; empatizan y se arropan las unas a las otras.

Pide reconocimiento e igualdad de trato para todas las víctimas vengan de donde vengan. También regala su testimonio a los jóvenes, en los centros de enseñanza y nos lanza un mensaje de esperanza: ellos escuchan con mucho interés y respeto y les llega el mensaje, les cala. Mari Carmen reivindica la memoria como antídoto para que todo esto no se vuelva a repetir, ella perdona pero no quiere olvidar, no hay que olvidar, y desde luego, no hay que pasar página sin haberla leído antes».

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